lunes, 8 de septiembre de 2025

Sobre Nube Profana

 Por Ashley Pérez García 

Texto de presentación del libro Nube Profana, llevada a cabo el 6 de febrero de 2025 en la Casa de Cultura Ruth Hernández de Río Piedras. Publicado con el permiso de la autora. 


¿Qué queda de las colonias? Yo, borinqueña.
 -Lillianys Medina, "A propósito de mi existencia"



    Lillianys Medina es poeta, artista, arquitecta, y sobre todo, puertorriqueña. A través de diversas disciplinas, su obra está en constante diálogo con artistas y revolucionarios latinoamericanos, denunciando los sistemas que nos oprimen, y rindiendo homenaje a lo que nos hace país.

    Lo vemos en su primer poemario Palestra, autopublicado en el 2020, luego en forma de brevario en el 2023; en los libros de arte Hola/Adiós (un mensaje a los gringos de Act 22) y El Evangelio de Elías (homenaje a Beauchamp, héroe nacionalista); en su trabajo de grabado y cartel, y como gestora de los recitales de poesía Presagio en vela. La obra de Medina es consistente en su cuidado de resaltar el legado artístico y revolucionario con las manos, y en la búsqueda de crear espacios para la cultura - sea una lectura de poesía en una tienda de segunda mano en Río Piedras, el coser una bandera que dice PR LIBRE y enarbolarla, o imaginar una escuela de cine en un edificio abandonado.

    Nube profana, su segundo poemario, continúa esta trayectoria. En él, la consciencia despierta tras el llamado de amistades que quizás ya viven o vislumbran la libertad. En un barco de papel, o a través de la palabra, una embarca hacia el designio de esa señal de humo. Pero como siempre, recae el tedio de la cotidianidad, la enajenación de día tras día sobrevivir la colonia y el capitalismo,"las listas se empiezan a amontonar / como armas de muerte" (14) de esa "máquina [que] patina", comiéndonos y comiéndose a sí misma.

    Medina ilustra el efecto debilitante del ajetreo impuesto por los sistemas fascistas que buscamos derrumbar. Relata la frustración del balance inalcanzable entre la lucha - el arte y la escritura siendo una manifestación de ella - y el trabajo remunerado. Hacemos la distinción pues sabemos que del trabajo de construir el país, no se puede vivir. En el poema en dos partes “Sobre la vigilia" la búsqueda de la palabra a veces nos quita el sueño: "se podría decir que las palabras son exigentes / porque te ocupan también el descanso, / ese es su terreno fértil" (21). Alude a la Autopsia del ocio creador de Juan Antonio Corretjer, a la vez reconociendo que a veces el cuerpo no puede más, y no hay remedio que dormir.

    Pero seguimos intentando. Medina afirma el hogar y los pequeños momentos de paz en él, la compañía de una mascota, el valor del silencio, la alegría de estar en la casa. Y qué más esperaríamos de una arquitecta, quien conoce una casa desde su imaginario, quien coloca una ventana según la hora del día en la que le dará el sol. ¿No es estar feliz en su casa otra forma de decir independencia?

    Sin embargo, no hay movimiento desde la soledad. Hay espacio para el amor. Hay elementos de Angela María Dávila y su querencia en estos poemas donde el milagro del amor alumbra. Ese buenazo que ve las cosas diferentes alivia el agobio cotidiano con su presencia.Medina dice lo indecible del amor, la molestia ante el atrevimiento de ser tan bueno y tan inmenso.

    La voz de Nube profana constantemente lucha por no dejar nublarse, pues reconoce la claridad como necesaria. Vuelve, "con sermón y libreta" a soñar con el colectivo movilizado, con "el portento / retoñando en motín" (15). Los amigos, el colectivo y las palabras (que quizás son lo mismo) llaman a la voz poética y estamos con ella en las nubes, recitando coplas desde el cielo. A veces bajamos al archipiélago, a Borinquen, a sus pueblos. Somos todos hijos de ese archipiélago, esperanzados de su promesa, de las voces iracundas que la han defendido.

    Desde el inicio de Nube profana, sabemos que la nación se forja desde la amistad. En las décimas que componen su fin de fiesta, Medina culmina este poemario claro y veraz con un llamado a la colectividad, a la disolución de cadenas, a la libertad. Nos invita a, "atrevernos a imaginar un país propio. No tiene que ser como los demás. No tiene que ser como nada, tendría que ser como Puerto Rico.”


Referencias:

Medina, Lillianys. "A propósito de mi existencia". Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México. 7 abr 2021. https://blog.revistadelauniversidad.mx/a-proposito-de-mi-existencia/

-- . Nube profana. Riel, 2024.

lunes, 1 de septiembre de 2025

la esclavitud de los pelos

 (un texto viejo de julio 2020)


mirándome las uñas

y rebuscando esta pequeña historia

por dentro de mis ojos diminutos

descubro la partícula gigante

donde habito. -

Angelamaria Dávila


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Alguien ha dicho y otros dirán además, muchas cosas sobre lo cotidiano. Que los hábitos comunes serán olvidados o transformados. Que hay cosas superiores, que lo primario es el mito y la emoción humana y cosas como el hambre o la curiosidad que nos mueven. O por el contrario, que tal vez que lo cotidiano es la “esencia” de la personalidad de las personas o que somos los detalles y que ellos se manifiestan cautelosamente durante el quehacer cotidiano. Sin embargo, en la pandemia y en el ocaso del planeta tierra en el capitalismo, lo cotidiano ya no es la rutina de los pasados diez años si no que se inventa a medida que pasan los meses de estadía del covid. Es aquí cuando la minucia cotidiana toma protagonismo. Un protagonismo privilegiado, sabiendo que hay quien no puede escudarse del virus y de la policía allá fueraReconociendo la humildad de lo que habré de exponer, digo que soy una esclava de los pelos, de los pelos que viste mi cuerpo y de los cabellos caídos que visten -en contra de mí- las grandes losas blancas de este apartamento. Recoger pelos, ver pelos, odiar y amar pelos. Se aparecen como rastros, como huellas que relatan esta reclusión.

 

1

Los pelos de mi cuerpo revelan mi condición. Trabajo desde casa por la pandemia y peinarme ha venido a ser una cosa ya casi en el olvido. Dejé de prender la cámara de la computadora en las reuniones. Dándole cabeza, concluí - otra vez, todos los días - que desde este país, no hay sentido de continuidad, se vive día a día, en incertidumbre. Mi pequeña y personal protesta de ocultarme. Me sucede que luego de que “entré” a trabajar es que recuerdo que tengo una u otra reunión, que hay camaritas y aparatos que pretenden llevar con normalidad las tareas y que debería verme presentable en dichos "encuentros". Me siento vulnerable cuando me ven despeinada. A saber las causas y efectos que carga mi cabellera que me siento así, pero quizás me llamarían indecente, si me ven con el pelo que mi madre describe como el pelo de la casa; “parece que vas a limpiar”, el pelo de recoger, el pelo de estar a solas. Otros pelos corporales me recuerdan que hace meses no salgo de aquí. Aparte del supermercado, voy a casa de mi pareja, a veces camino o salgo a correr. Antes me daba igual dejarme crecer los pelos en las piernas o axilas y si eran o no vistos por los demás, pero ahora cada salida se siente sagrada. Seré afuera lo que no soy en este encierro. Me pido hacer un esfuerzo. Por ejemplo, afeitarse las piernas se convierte en el rito celebratorio de una valiosa visita a la playa o al río. Ese gran día que ha de tener todo lo más más de una, aunque sepa que es una falacia, así se siente. Aunque ya ni de esa fantasía vivo; el gobierno prohibió las playas, aunque sí dejó abiertos los centros comerciales y los walmarts. ¿Hay algo más triste que no poder ir a la playa durante el verano en esta isla? y doloroso ante un calor que agobia. y San Juan ques un canto de losa del que brota vapor a todas horas. No hay una puta área verde cerca.

 

2

Los pelos pueblan mi pequeña caja de habitar y mi piso. Encuentro pelos en las cortinas, en la esponja de fregar, enredados en las plantas, en la computadora del trabajo y ni hablar de la plaga de pelos en la ducha. Se caen pelos de mi cabeza y manejarlos no es un tema menor. Esto siempre ha sido así pero sucede que esta notoriedad de los pelos nunca me había captado. No hubo pelos antes que me hicieran detenerme para otros propósitos fuera del de quejarme por la limpieza o hacerme pensar que el estrés me está dejando calva. Para acabar con esas dudas, antes retóricas, resulta que en todos los mamíferos con excepción de los humanos existe lo que se llama la muda sincronizada anual. Según el internet, a diferencia de los demás animales, las personas no necesitamos de nuestro pelo para regular nuestra temperatura. De ahí que esa sincronización se haya perdido y que la mayoría tengamos una muda diaria de aproximadamente 50 a 100 cabellos. Nuestros pelos entonces son parte de nuestro performance cotidiano. Ahora están de adorno.

 

3

Los pelos han conquistado como nunca antes mi pensamiento porque han venido a rememorar aquellos cercanos míos que me han visitado en la pandemia. Esos pelitos que identifico distintos por aquí han venido a ser la prueba de que no estoy sola en esta crisis, que alguien duró aquí conmigo un momento de vida. Los pelos cortos y lacios de mi amor, los pelos ondulados y negros de mi hermana, los pelos marrón claro de mi madre, mis propios pelos en exceso. Que me excuse mi padre que no tiene pelo. El encuentro de los amados es clandestino y parece como si fuese el último dentro de un tiempo largo. Antes de vernos cada cuál se había hecho la prueba molecular y al salir negativo se hizo urgente el encuentro. Esa breve ventana de oportunidad para volver a ver las caras de los que uno quiere no se deja pasar. Cada confluencia requiere planificación y cuidado para que un policía no te agarre en la calle con ganas de joderte. Los intentos de relacionarnos por la vía virtual se quedan endebles, se disipan las palabras, no es lo mismo. No se puede sustituir la cercanía. O como decía un jefe que tuve cuando alguien se excusaba de llegar por email, “¡quiero el cuerpo caliente!”. Por ahí leí que la televida no es vida y confirmo.

 

4

Como si fuera poco, adopté una gata. Ah, lo vivo!, como dijo Vitier. Es la cosita más divertida que me ha pasado. Me ha ensañado la distancia! El espacio, si se quiere. Mas es una excesiva como yo, botando pelos. La tocas, pelos. La dejas, pelos. Barro diariamente y aún quedan pelos. Tanta limpieza tanta higiene tanto asco tanto covid tanto encierro. Podría a lo mejor tener mejor ventilación y así el viento cargaría con mis pelos. Podría comprarme un vacum cleaner, ser menos ama de casa. Podría tener soluciones técnicas para esto, ¿pero la inmundicia animal tiene cura? Aceptar lo que somos lo que tenemos, ¿qué cuesta? La esclavitud de la tristeza, de enfrentar lo único que me quedó por descubrirme en este diminuto y caluroso apartamento. Estoy (casi) a solas, suelto pelos, sueño con salir y que el aire me limpie la piel y los ojos vean algo más que el espejo.


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miércoles, 8 de enero de 2025

2025

a los dos días
fue que comenzó el año
y hubo una protesta
y una falsa gobernadora
tomo las riendas del país
e hicimos
arroz palestino y costillas
porque
nos llegó la energía
(eléctrica y espiritual)
para seguir
apostando
al destino emancipado
de este archipiélago.
convulso
de ideas, playas
ritos de tambores
plenas y amor
compartido por
servicio de mensajería.

miércoles, 1 de enero de 2025

mi nombre es palestina

nace el sol de nuevo
detrás del polvo levantado
por la bomba
que en una maquinita voladora
descargó sobre el pueblo.
que ordinario el proyectil
que se esconde y
aún se ignora
entre los más endebles
que ríen y se jactan
de indiferentes.

mi nombre es Palestina
aquí nací
aquí me quedo
no importa el verdugo
que diga que así se crió
en un trance de
engaño y destrucción.

con esos mismos libros
cebaron genocidas
socios de la muerte
sus tentáculos podridos
desplomados sobre el pavimento.


mi nombre es
PALESTINA
la institución criminal
va borrando tu lengua
y la contienda gana extensión
pero
la palabra viajera vive
se recuesta sobre
el destino del mundo
virtud de los valientes.